En la actualidad, se utiliza esta cita latina para referirse a una mente sana en un cuerpo sano. Está comunmente aceptado que las personas que se encuentran bien físicamente, tendrán más probabilidades de encontrarse bien psicológicamente. Hay evidencia suficientemente fuerte de tipo teórica que nos indica que la actividad física tiene influencia sobre estados emocionales como la ansiedad o la depresión, la disminución del estrés, la mejora de las capacidades intelectuales y cognitivas; todo ello apoyado en cambios funcionales a partir de la práctica de actividad física y deporte.
En el ámbito académico hay numerosos estudios que evidencian que los estudiantes que realizan alguna actividad física o deporte de forma habitual rinden mejor en sus estudios.
Uno de ellos trata de un análisis sistemático de 14 estudios previos, cuyos resultados aparecen en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
La explicación de esto sugiere que el ejercicio ayuda al aprendizaje, porque aumenta el flujo de sangre y de oxígeno que llega al cerebro. Asimismo, se elevan los niveles de epinefrina y endorfinas, lo que permite reducir el estrés y mejorar el ánimo. Así lo explica la doctora Amika Sinhg, de la Universidad de Vrije, en Holanda, a cargo del estudio.
Puedes leer parte del estudio en el siguiente enlace:
Por otro lado, la OMS (Organización Mundial de la Salud) propone que:
- Los niños y jóvenes de 5 a 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
- La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
- La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.
Además, a parte de los efectos ya conocidos como las mejoras en los aparatos cardiovascular, neuromuscular, locomotor y de control de peso, la actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión.
Asimismo, desde la OMS se alude a que la actividad física puede contribuir al desarrollo social, ofreciendo la oportunidad de expresarse y fomentando la autoconfianza, la interacción social y la integración. Por último, también se ha sugerido que los jóvenes activos tienen mejor rendimiento escolar.






